Crisis Económica Inflación Sociedad

Los neuquinos ajustan el cinturón y ponen gustos en pausa por la inflación

Testimonios de la crisis. Desde dejar el gimnasio y el fútbol con amigos hasta la imposibilidad de "salir de novios" por falta de dinero.

La inflación no es sólo un número. Se siente en la calle, y en aquellos gustos que algunos ya no pueden darse. Dice el refrán que hay que “desensillar hasta que aclare”, y en estos días son muchos los neuquinos que revisan sus gastos y elaboran estrategias para pasar la crisis y los aumentos de precios.

Están quienes ya no salen a comer afuera, los que casi no compran más carne de vaca para el asado y, también, quienes han perdido el trabajo en este proceso inflacionario, que puede llegar a las tres cifras durante este 2022.

¿Qué actividades dejaron de hacer y cómo ajustan su economía cotidiana ante un panorama incierto de país?

“Ropa ya no se puede comprar, tenés que buscar precios. Se puede, pero no hablamos de calidad sino de buscar lo más barato”, explicó Marisa, una joven que junto a su madre hacen cuentas todos los días para reajustar la economía doméstica.

Ese cafecito que se tomaba en la confitería, todas las mañanas, es algo que se está terminando en el paisaje del microcentro neuquino. “Compramos bastante ropa cuando viajamos, más barata que en Neuquén y ahora ese cafecito de todos los días que solíamos tomar, ya no lo hacemos”, describió Eugenia, con respecto a cómo le impactó la crisis.

Por su parte, Osvaldo, sostuvo que hace tiempo que con su familia ya no van al cine o a cenar fuera de casa, desde que comenzó la creciente estampida inflacionaria de julio pasado. “No somos de ir al cine o comer afuera, y ahora menos”, dijo lacónicamente.

La suba de precios también restringió los gastos en tiempo libre como, por ejemplo, el turno de del fútbol con amigos, no sólo los fines de semana. “¡Ir al gimnasio, olvídate!, el fútbol y paddle una vez por semana cuando antes podíamos ir dos o tres”, indicó Alberto, un hombre que recuerda con nostalgia los buenos tiempos donde “sobraba” el dinero para gastarlo con las amistades y la familia.

Analía también contó que cocinar ya no es lo mismo que hace unos meses y que en su casa empiezan a reemplazar el menú de carne de vaca, con otros cortes, para economizar durante todo el mes. “La carne se fue a las nubes, ya no sabés si comprar cerdo o pollo. Pero somos de manejar bien la economía y seguimos haciendo algunas cosas que nos gustan”, resumió.

El aumento del costo de vida llevó también a los neuquinos a tener entre dos y tres trabajos, realizar horas extras, o generar nuevos ingresos. En el caso de los trabajadores independientes, armar estrategias para vender más y tener más disponibilidad de dinero.

“Tengo que romperme el lomo, el doble. Ahora laburo más y no descanso para ganarle a la inflación”, expresó Matías, quien espera que la crisis se frene para poder darle un orden a su economía doméstica.

Relaciones y salidas

El testimonio tal vez más impactante y conmovedor fue el de un hombre al que la inflación le impide relacionarse, porque no tiene margen para el tiempo libre y rearmar una “vida normal”. Es que cada salida tiene un precio, desde sentarse en un bar a tomar algo, una cena romántica o comprar un regalo para una persona querida.

“Hace dos años que no puedo conocer una mujer porque no tengo dinero para llevarla a un restaurante”, deslizó Juan, con un dejo de tristeza y esperanza que mejore su economía ante la consulta de LMPlay.

Así las cosas, los neuquinos, más allá de la situación particular de cada uno, ya se ajustan (otra vez) el cinturón económico, y dejan gustos de lado, hasta que pase el temporal inflacionario, que amenaza con quedarse durante mucho tiempo.

>Venezuela, las jineteadas y las primeras marcas

Pese a que Venezuela es un país de alto inflación, la inmigración que hay en Neuquén capital desde ese país sudamericano no cesa. Y esta vez, son los mismos venezolanos quienes pueden advertir que Argentina está viviendo una espiral de aumento de precios como sucede (y sucedió con más dureza hace unos años) en ese país.

“Somos de Venezuela allá teníamos mucha inflación, constantemente está subido el dólar y acá también”, advirtieron dos personas que buscan trabajo en la ciudad.

José, un hombre con tradiciones de campo, dijo que a casusa de la inflación ya no puede viajar al interior de la provincia y darse aquellos gustos familiares en torno a las jineteadas. Me gustaban las jineteadas, pero ahora no puedo ir más”, comentó con un dejo de tristeza.

María es una mujer, ama de casa que también se tuvo que valer de la administración fina para poder darle de comer a su familia. “Deje de comprar las primeras marcas (en productos como leche o queso) y estoy con las más económicas”, advirtió.

Pero sin dudas el asado y la imposibilidad de comprar la carne con hueso por el aumento de los precios es el mayo duelo que tienen los neuquinos, como ocurre en el resto del país. “Me comía un asado una vez por mes y ahora nada. Estoy mirando de no darme gustos, se pinchó el asado, que se fue transformando en una pata muslo o en un varieté de cosas a la parrilla”, afirmó Melina, quien describió una escena que bien podría repetirse en muchas familias neuquinas.

Martín, por su parte, es un hombre previsor que va cada tanto al supermercado mayorista donde dijo encontrar mejores precios que en el mercadito de la equina o los súper del centro de la ciudad. No obstante, señaló que la inflación llegó a todos los nichos comerciales. “Vamos al mayorista y nos encontramos con aumentos del 10 por ciento en todo”, concluyó.

Fuente: LMN

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