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Sonia Haus: Cambió su estudio gráfico porteño por el arte con cerámica en Villa La Angostura

Sonia Haus habló de su llegada a Neuquén y del mensaje detrás de sus delicadas ilustraciones de mujeres y animalitos en sus diseños personalizados.
Cambió su estudio gráfico porteño por el arte con cerámica en Villa La Angostura
Julián Campos

Con un estilo propio que plasma con sus delicadas mujeres con ojos grandes y rasgados, gatitos y otros animalitos, Sonia Villalba Tarazona, artísticamente conocida como Sonia Haus, logró brillar con sus cerámicas intervenidas en Villa La Angostura. Tazas, tazones, mates, cuencos, platos, bowls, teteras y otras piezas utilitarias y de decoración completan su catálogo de diseños, a los que se suman cuadros y fundas de almohadones.

Tras frecuentes vacaciones en la localidad cordillerana, años atrás, Sonia y su entonces pareja decidieron cambiar su estudio gráfico y “la locura de Buenos Aires” por el lugar que los enamoró desde el día uno.

Antes de que estallara el país con la crisis del 2001, Sonia y su familia se instalaron en la pequeña ciudad neuquina y se abrieron paso con un local de artesanías.

“En Buenos Aires, más allá de trabajar en el estudio y hacer trabajos para otros, yo había comenzado a hacer unos anotadores personalizados con los que surgieron mis propios dibujos. En realidad los había pensado para mi primer hijo, para que todos sus dibujos quedaran encuadernados con su nombre y la fecha. Luego, con el boca en boca, empecé emprendiendo con la marca Blumenhaus, que significa casa de flores en alemán. Y cuando arrancamos acá yo vendía mis anotadores y velas que hacía el papá de mis hijos”, contó la diseñadora y agregó que también incursionaron la creación de piezas de cerámica intervenidas, pero con una impronta diferente a la que en ese momento se estilaba en la Patagonia. “Yo empecé a ilustrar con flores, libélulas y gustó muchísimo”, señaló.

Una vez separada, Sonia logró abrir un local en el Puerto de Villa La Angostura en el que confluía un taller a la vista con el salón de ventas. “Eso estaba bueno, favorecía mucho al turismo, porque la gente entraba, veía cómo hacía las cosas. Como mi marca era Blumenhaus me empezaron a llamar Sonia Haus y dije: ‘Bueno, voy a utilizar lo que el público recuerda más. Así que di de baja Blumenhaus y arranqué un nuevo capítulo con Sonia Haus que es un seudónimo y la marca que sigue al día de hoy”, explicó.

“Yo pintaba cuadritos también, la ilustración la volcaba en un montón de cosas”, comentó la artista antes de advertir que tuvo que aprender a hacer cerámica y a perfeccionar sus técnicas. “Estudié alfarería y moldería para hacer producción en cantidad. Yo uso cerámica blanca, horneada a 1.040 grados, para que se destaquen todos los detalles que pinto a mano”, precisó.

“La cerámica me gustó mucho para poder ilustrar algo que a la vez sea utilitario. Que no sea solo una obra, sino que se pueda usar esa obra”, sostuvo para luego destacar que muchas de lo utensilios que fue incorporando a su catálogo fueron motivados o sugeridos por sus clientes. “Así arranqué haciendo teteras, chops de cervezas. Con las formas me iba inspirando para hacer algún personaje específico para eso. En los chops hacía vikingos”, ejemplificó.

“También hice bachas de baño que eran más variadas porque las pintaba de acuerdo a la decoración del baño. Eso estaba bueno porque era personalizada y única. En Neuquén hice un montón”, destacó.

“Mis ilustraciones tienen que ver mucho con la mujeres, su mundo, sus emociones, la unión con la naturaleza. Los gatos van más acompañados a esta mujer hechicera que tiene siempre la solución para el dolor de panza, me muevo en ese círculo. No es realista. Los ojos grandes, el pelo voluminoso, la cabeza más grande que el cuerpo, tiene que ver con el pensamiento, la inteligencia de la mujer, más que con la estética de su cuerpo. Trato icónicamente de representar eso: la mujer que está detrás de ese cuerpo. La que piensa, la que siente, la que puede decir, la que sana”, manifestó.

Desde 2018 Sonia mantiene su emprendimiento de manera digital. Además de distribuir sus creaciones en diferentes negocios de Villa, llega a diferentes puntos del país a través de su tienda online (www.soniahausarte.com.ar).

“El 2020, cuando surgió toda esta modalidad de plataforma online por la pandemia, a mi me favoreció muchísimo. Yo ya tenía todo armado, luego de aprender un montón de cosas. Tengo años de envolver cerámicas. Mandé a casi todo el país y no tuve ningún problema. Me va muy bien”, dijo con gratitud, al tiempo que se mostró entusiasmada con una propuesta para incursionar en la ilustración de cuentos infantiles en libros, además de continuar haciendo diseños digitales para otros emprendores gráficos y de indumentaria.

“Poder vivir haciendo lo que te gusta es una satisfacción enorme. Como todo emprendimiento: a veces avanzas dos espacios, retrocedés cinco, pero es una satisfacción evolucionar en lo que a uno le gusta y poder vivir de eso, está buenísimo”, concluyó.

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