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4 de junio: 60 años de las primeras hojas de la historia del partido provincial MPN

El 4 de junio de 1961, un grupo de hombres y mujeres, motivados por la decisión de ser autores del destino provincial, fundaron el Movimiento Popular Neuquino, en tiempos de proscripción política.

Y lo hicieron con las banderas: el federalismo, la democracia, la autonomía del poder central, la defensa de los recursos provinciales, la igualdad de todos sus habitantes y la justicia social. Así se inició una nueva época en la historia neuquina.

El acto fundacional se llevó a cabo en la ciudad de Zapala. Los fundadores desobedecieron las órdenes de Buenos Aires y de Madrid de votar en blanco. Se juramentaron fundar un partido provincial, con una consigna clara: “Del Neuquén, para el Neuquén y la Patria”.

Podríamos mencionar numerosas anécdotas de aquel suceso.

En un diálogo simple, que simbolizaría los siguientes años. Cuando Elías Sapag recibió desde Buenos Aires la noticia sobre la aprobación del partido, viajó de Zapala a Cutral Co, por supuesto por caminos de tierra. Entró eufórico a la casa de su hermano Felipe. Y en voz alta le exclamó: “¡Felipe, aprobaron el partido! ¡Usted va a ser el gobernador de Neuquén!”. Felipe Sapag lo miró asombrado y con un tono muy sereno le respondió: “Usted está loco, hermano”.

Esta exclamación de Elías definió la candidatura a la gobernación de Felipe Sapag, luego ratificada por la Convención partidaria. Las elecciones para gobernador tuvieron lugar en 1962; triunfó el Movimiento Popular Neuquino, pero fueron anuladas por el gobierno militar. Al año siguiente se llevaron a cabo nuevamente y resultó otra vez triunfante el partido provincial.

Quiero mencionar en estas palabras a algunos de sus fundadores, como Salvador Gamero, Estanislao Flores, Luis Tolosa, Estela Barra, Manuel Castillo, Rossina de Rodríguez, Teolinda Barrera, Nélida Álvarez del Pin, Elías, José, Felipe y Amado Sapag, Mario Argat, José Campos, Clemente Huircaleo, Alfonso Creide, entre otros. Sus primeras autoridades encomendadas para organizar el partido fueron: Presidente Elías Sapag, Secretario General Ramón Carrizo Bagnagatti, Secretario de Actas Rodolfo Carlos Irízar, por mencionar sólo algunos.

El partido recién fundado no era un partido de cuadros ni de militantes profesionales. Por el contario. Eran amas de casa que salían a pregonar las banderas y las ideas del partido o a distribuir folletos y boletas electorales. Eran obreros y empleados, que después de trabajar se sumaban a la actividad partidaria.

Rápidamente se adhirieron al partido campesinos, obreros ferroviarios, trabajadores del petróleo y hombres y mujeres de todas las procedencias y de todas las ideas. Se trataba de personas para las cuales la participación en el Movimiento Popular Neuquino representaba una continuidad de la vida cotidiana.

Así nace la mística de la militancia de afiliados y allegados al partido. Esa mística se cristalizó con el ejemplo del trabajo y la dedicación legado de mujeres y hombres pioneros, los primeros habitantes de estas tierras, curtidos en soledades y lejanías patagónicas, lejos de todo centro de poder, sin más ayuda que su propio sacrificio y esfuerzo, en épocas de carencias, incomunicación y privaciones.

La mística es la conexión del alma con el aquí y ahora, que eleva como bien superior un fin perseguido en forma simple y transparente. Y se refleja en la voluntad inquebrantable de alcanzar el objetivo propuesto, superando todos los obstáculos para materializar las ideas en actos y en realidades. La consigna de ellos era: “Más obras y menos palabras”. Para esos fundadores y simpatizantes es este homenaje, pues fueron los inspiradores con su ejemplo para que el Movimiento Popular Neuquino llegara a estos sesenta años de pie y con esperanza.

A fines del siglo XIX, el gobierno nacional creaba los territorios nacionales, entre ellos el de Neuquén. Durante 70 años la Nación lo administró de tal manera que, en la época de la fundación del MPN, todos sus habitantes se sentían como extranjeros en su propia Patria.

El mejor testimonio de aquellas épocas es el emblemático discurso de Felipe Sapag al asumir su primer mandato en 1963. En una apretada síntesis decía: “Neuquén vive una triste realidad, de miseria, ignorancia, enfermedad y hambre. Los recursos naturales no son nuestros. La provincia está abandonada y olvidada por los gobiernos nacionales.

El índice de mortalidad infantil es el más alto de la República (del 165 por mil). El analfabetismo también (del 20%). En la zona rural los índices más altos de pobreza de la República, donde los pobladores y campesinos criollos y mapuches se mueren de hambre, de frío y de enfermedades como la tuberculosis. Son escasas las escuelas en nuestro territorio y la mayoría de ellas son escuelas rancho. No hay viviendas dignas ni centros de salud para atender a nuestra población.”

Este párrafo marca el ambiente donde nació el Movimiento Popular Neuquino y el desafío que tenía por delante. Resulta difícil separar la vida del partido provincial del desarrollo y crecimiento en la provincia. Pues ambos caminos se entrelazaron a lo largo de los años. Podríamos citar incansables números y también porcentajes que reflejen la realidad pasada o presente. Pero la realidad social e institucional para valorar los logros alcanzados y los desafíos que hay para el futuro.

En primer lugar es para resatar al plan provincial de salud diseñado en la década del 70, a pedido de Felipe Sapag al doctor Perrone y a la doctora Moreno, con un especial reconocimiento hacia ellos. Merecen el homenaje los médicos, técnicos, enfermeros y todo el personal que prestó y presta servicios en los hospitales de la provincia y sus centros de salud. El año pasado celebraron los cincuenta años de ese plan de salud

En 1963 la provincia contaba con no más de treinta edificios para la atención de la salud. Y con el esfuerzo de todos los neuquinos, hoy el sistema de salud funciona con 30 hospitales, 91 centros de salud y 105 puestos sanitarios, todos integrados en una organización regional con niveles de complejidad que son crecientes.
Hoy la provincia cuenta con más de 800 edificios escolares, donde funcionan más de 1.200 establecimientos educativos. Quiere decir que la provincia del Neuquén ha construido en promedio una nueva escuela cada treinta días desde 1963 a la fecha.

Es para rescatar también que Felipe Sapag decidió la creación de la Universidad Provincial de Neuquén. Esta idea le fue inspirada por la insistencia de Amado Sapag. Su lema de creación fue: “Saber es Deber”. Esta universidad fue el origen de la actual Universidad Nacional del Comahue.

En 1964, Felipe Sapag mediante el Decreto 737, reserva para 18 comunidades indígenas, 160.000 hectáreas. Mucho antes del reconocimiento de la Constitución Nacional en su reforma de 1994, la provincia dio pasos firmes en este camino de la integración y de la igualdad de derechos. A la fecha se escrituraron y reservaron 463.000 hectáreas, que es un 5% del territorio provincial, a más de 50 comunidades mapuche.

En 1905 el Congreso Nacional había sancionado una ley con el propósito de otorgar tierras para la atención y el desarrollo de las comunidades. Nada de eso ocurrió mientras Neuquén fue territorio nacional. Fue la provincia, con legislación propia y con acciones concretas, la que llevó soluciones de viviendas, escuelas, centros de salud, trabajo y escrituración de tierras comunitarias.

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