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A 20 años de la muerte del Dr. René Favaloro.

Se cumplieron 20 años de la muerte del Dr. René Favaloro. “Una buena persona que trabajaba de médico rural”, así le gustaba definirse. Termino con su vida con un tiro en el corazón, paradójicamente, aquel órgano de tantos cuerpos, en los cuales  tuvo tanto que ver para repararlo y ponerlo nuevamente en funcionamiento en inmejorables condiciones.

Fragmentos de la carta de despedida del Dr. RENÉ FAVALORO.

“Estoy cansado de luchar, a mí me ha derrotado esta sociedad corrupta,”

Si se lee mi carta de renuncia a la clínica Cleveland, (USA) está claro que mi regreso a la  Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi Patria. Nunca perdí mis raíces. Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Güemes,  allí  inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía cardiovascular, además cursos de posgrado a todos los niveles.

Le dimos importancia también a la investigación clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo. En lo asistencial exigimos de entrada, un número de camas para los indigentes. Así cientos de pacientes fueron atendidos sin cargo alguno. La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces.

Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondían. A pesar que los directores aseguraban que no había retornos, yo conocía que sí los hacían. De vez en cuando a pedido de su directo, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo. Este era nuestro trabajo. Este era nuestro único contacto. Pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza).

Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al instituto.

¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!

Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.

Lo mismo ocurre con el PAMI. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.  Valga un sólo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros (creo desde el año 94 o 95) de 1 900 00 pesos, la hubiéramos cobrábamos en 48 hs. Si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían. (Como era lógico no a mi directamente).

¡Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más¡

¿De dónde proviene este infundio? Muy simple: el paciente es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. “ Pero ….¿Cómo?, …… ¿usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?. ¡Yo le voy a recomendar un cirujano “de real valor”, además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo  mandante un 50 % de los honorarios!

La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar.  Instituciones de prestigio como el Instituto  Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por las cirugías, los métodos de diagnósticos no invasivo, los cateterismos, las angioplastias, etc. etc. Están incluidos.

Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar.

La mayoría del tiempo me siento sólo.

En aquella carta de renuncia en la Clínica de EEUU, le decía al Dr. Effler que sabía de antemano que iba a tener que luchar,  le recordaba que Don Quijote era español. Sin duda la lucha ha sido muy desigual.

Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido in crescendo en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más . No daríamos abasto para atender toda la demanda.

Hemos tenido varias reuniones, con mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de la Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al “sistema”.

Si al retorno, si al “ana- ana”.

“Pondremos gente a organizar todo”. Hay “especialistas” que saben hacerlo. “Debes dar un paso al costado. Aclararemos que vos no sabes nada, que no estás enterado”.

“Debes comprenderlo si querés salvar a la Fundación”.

En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer.

Joaquín V. Gonzales escribió la lección de optimismo que se nos entregaba  al recibirnos: “a mí no me ha derrotado nadie”. Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla.

Quizás el pecado capital que he cometido,  aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga.

Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años de Jacinto Arauz. Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata.

No puedo cambiar.

No ha sido una decisión fácil pero sí meditada.

No se hable de debilidad o valentía.

El cirujano vive con la muerte, es la compañera inseparable, con ella me voy de la mano. Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad. Estoy tranquilo.

Alguna vez en un acto académico en USA,  se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdóneme pero creo que es cierto. Espero que me recuerden así.

En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.

En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer se empezaron a producir las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunes no podría dar la cara.

A mi familia en particular a mis sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco. Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa.

Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles.

Una abrazo a todos.

René Favaloro.                                                     Julio 29/2000. 14.30 horas.

Solo como cometarios para no olvidar y para no repetir la historia.

Corría el año 2000, una de las tantas crisis económica, política y social,  que me resisto a acostumbrarme.

Había pasado la década de los 90, con Carlos  Menem como presidente. Paridad cambiara, dólar uno a uno con el peso, a costa de haber vendido nuestros activos, el hambre del pueblo y créditos del exterior. Y uno de los administradores del PAMI fue Alderete. Luego  llega de Fernando de la Rúa y el “FREPASO”. Cuyos administradores del PAMI pasan a ser Horacio Rodríguez Larreta, Ángel Tonietto (quien renunció luego de un escándalo por fraude, cuñado de Graciela Fernández Meijides) y como asesora la joven de 27 años  María Eugenia Vidal.

En un reportaje a Larreta cuando renuncia en diciembre del 2000, el diario Clarín, lo definía como “un peronista que luego iría a cumplir funciones con Carlos Ruckauf a la gobernación “, …..y decía que él renunciaba porque había cumplido con la orden que le había encomendado el presidente “sanear el PAMI”, y se habían ahorrado 360 000 millones de pesos en un año.  (Le debían a la Fundación Favaloro algo así como 2 millones).

Otras de las expresiones de la época, en los medios fueron Tonietto comentaba que lo había visto al Dr. Favaloro, sentado en los pasillos de las Obras Sociales con las manos en la cabeza gacha, llorando.

El Secretario del Presidente de la Rúa, informó a los medios que la carta había llegado el viernes y que el presidente todavía no la había visto.

Dr. Hugo Panessi

DNI 12 479 434

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